martes, 21 de febrero de 2012

No se de que carajos escribir ya...

sábado, 18 de febrero de 2012

...

Hola. Simplemente quiero decir que no me lo creo, no me creo que esta vida sea solo esto tan vacío. Que las acciones sean todas intencionadas, motivadas por un pensamiento sucio, vacío. Que todo es una búsqueda incansable y necia de la autodestrucción y la destrucción ajena (si, esa que usted ha disfrutado al menos una vez).


















martes, 14 de febrero de 2012



El arte de perder no es difícil de aprender.


Tantas cosas buscan perderse que,


cuando al fin se pierden, nada pasa.


.


Perdé algo cada día. Aceptá


que se te pierdan las llaves, las horas.


El arte de perder no es difícil de aprender.


.


Practicá, después, perder más, y más rápido:


lugares, nombres, el destino al que ibas.


Nada grave pasará, no pasa nada.


.


Perdí el reloj de mamá. Y la última


o anteúltima casa de las tres que quise tanto.


El arte de perder no es difícil de aprender.


.


Perdí dos dulces ciudades, algunos


de mis reinos. Perdí dos ríos, un continente.


Los extraño, sí, pero no pasó nada.


.


Te perdí a vos (tus bromas, el gesto que amaba)


y aquí me ven. Es que el arte de perder


no es difícil de aprender, aunque parezca


que algo pasó, que algo pasa.

jueves, 9 de febrero de 2012

El árbol mágico

No quiero sonar tonta, ni ingenua, pero...que es la felicidad si no la ingenuidad de dejarnos llevar? Como un niño en el jardín ensuciándose, escondiéndose del villano que le persigue, y viajando a nuevos mundos al cruzar un árbol mágico. Y en ese mundo el tiempo no pasa, y todo es brillante, la noche no existe ni los monstruos abajo de la cama, aquí hay miles de manzanas moradas (que saben a chocolate) y el viento soplando en mi cara me recuerda lo sencillo de la felicidad.

Yo disfruto de cada emocion, no seria divertido si todo fuera la comodidad de una felicidad eterna que no existe, por eso somos humanos, por nuestra capacidad de experimentar dolor y alegría.

miércoles, 8 de febrero de 2012

La loca.

Estoy en un campo de flores manchadas de sangre, y ahí hay un hombre alto al final de la colina, el se encarga de observar y darme esas pastillas que saben a cucaracha...el dice que todo lo que veo es una mentira, corro para alcanzarlo y cuando al fin lo logro, desaparece, y me encuentro abrazando un maniquí. El perro desfigurado aparece pidiéndome que lo acaricie, lo ignoro, odio a ese estúpido perro, solo viene a mi cuando quiere algo. La señora de la ropa rosada se encarga de pintar el cielo, a ella nadie le habla, aunque siempre he querido preguntarle por que pinta el cielo del mismo color, a mi me gusta mas el rojo que ese azul feo y desteñido. Llego la hora de comer y me dan esa cosa viscosa de nuevo, cada día tiene un sabor diferente, creo que ellos tratan de alimentarme bien para que pueda vivir un poco mas.
Como la sirena seré, no existiré, me esconderé, y nunca me volverás a ver.