domingo, 9 de noviembre de 2014
Amore in odium.
No me mira. Yo le observo todo el tiempo, no me pierdo ni uno de sus movimientos, pero él no me mira. Cuando le hablo me responde mirando al vacío, como si no soportase mis ojos. Eso me hace difícil ver los suyos, ver sus ojos negros y líquidos. Me asusta que no me mire, que sepa o suponga todo lo que siento, y que por eso mire al vacío cuando me habla. A veces camina hacia mí pero se detiene en el último momento, como si quisiera decirme algo pero se arrepintiese antes de hacerlo. Otras veces le hago reír. Gira la cabeza y sonríe mirando al suelo, pero nunca me mira directamente, como si le diera miedo que yo viese sus ojos negros y líquidos y me enamorase aún más de ellos, o como si le diese miedo ver mis ojos que le miran y corresponderme sin querer.
viernes, 10 de octubre de 2014
San José. No es la primera vez que siento esto. Tampoco será la ultima. Los veo a todos, pero mas allá de ver sus cuerpos y caras, veo su vida, se nota en sus ojos, ojos nuevos, ojos viejos...ojos viejos, que no me notaron, no sé si fue algo bueno o malo. Veo aquella chica, y quisiera ser ella, hoy no quiero ser yo, tal vez si hubiera sido ella, las cosas hubieran sido diferentes. Tal vez...vos y yo...
martes, 30 de septiembre de 2014
jueves, 25 de septiembre de 2014
miércoles, 20 de agosto de 2014
Yo que sé.
A menudo desnudamos a la tristeza de algunos privilegios con los que la alegría va siempre abrigada. No es necesario, por ejemplo, un motivo para estar contento, como si la alegría fuera el estado natural de las personas; sin embargo, la tristeza ha de estar siempre excusándose y justificándose a sí misma, como si estar triste fuera estado de emergencia. Sería muy cruel decir a alguien que está contento: "piensa que hay gente que está mejor que tú"; pero sí nos dicen que hay gente que está peor que nosotros para que nos animemos, como si eso no diera aún más pena.
Pero la tristeza es necesaria, imprescindible, ineludible, aunque sea sólo para el contraste. La tristeza es la mejor excusa para enterrar la nariz en un hombro o la mejilla en un pecho, para pedir un abrazo. La tristeza es la madre de la mejor literatura. La tristeza es condición indispensable para la felicidad.
Pero la tristeza es necesaria, imprescindible, ineludible, aunque sea sólo para el contraste. La tristeza es la mejor excusa para enterrar la nariz en un hombro o la mejilla en un pecho, para pedir un abrazo. La tristeza es la madre de la mejor literatura. La tristeza es condición indispensable para la felicidad.
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